jueves, 28 de febrero de 2013

Benedicto XVI promete 'incondicional obediencia' al futuro Papa

Las últimas palabras del pontificado de Benedicto XVI al llegar a Castelgandolfo - Soy un simple peregrino que inicia la última etapa en esta tierra

28/02/2013 Partida de S.S. BenedictoXVI del Vaticano a Castel Gandolfo

Ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia al próximo Papa - Benedicto XVI al despedirse de los cardenales




Palabras del

Papa Benedicto XVI

al despedirse

de los cardenales

en la sala Clementina

Ciudad del Vaticano

Venerados y queridos hermanos. Con gran alegría os acojo y le presento a cada uno de ustedes mi cordial saludo. Agradezco al cardenal Angelo Sodano, que como siempre ha sabido hacerse intérprete de los sentimientos de todo el Colegio, cor ad cor loquitur. Gracias eminencia, de corazón
Y quiero decirles tomando referencia la experiencia de los discipulos de Emmaus, que también para mi fue una alegría caminar con ustedes, estos años en la luz de la presencia del Señor Resucitado.
Como dije ayer delante de miles de fieles, que llenaron la plaza de San Pedro, vuestra cercanía y vuestro consejo fueron de gran ayuda en mi ministerio.
En estos ocho años hemos vivido con fe momentos bellísimos de luz radiosa en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que alguna nube se volvió densa en el cielo. Hemos buscado de servir a Cristo y a su Iglesia, con amor profundo y total que es el alma de nuestro ministerio. Hemos donado esperanza, aquella que nos viene de Cristo, quien sólo puede iluminar el camino.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Última audiencia general de Benedicto XVI - No abandono la cruz, sigo de un nuevo modo junto al Señor Crucificado


          “Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, yo también siento en mi corazón que ante todo tengo que dar gracias a Dios que guía a la Iglesia y la hace crecer, que siembra su Palabra y alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento mi corazón se expande y abraza a la Iglesia extendida por todo el mundo, y doy gracias a Dios por las "noticias" que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el cuerpo de la Iglesia y hace que viva en el amor, y sobre la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la plenitud de la vida, hacia la patria celestial”.
          Siento que os llevo a todos conmigo en la oración, en un presente que es de Dios, en el que recojo cada uno de los encuentros, cada uno de los viajes, cada visita pastoral. Todo y todos reunidos en oración para confiarlos al Señor, porque tenemos pleno conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y por qué nos comportamos de una manera digna de Él y de su amor, llevando fruto en toda buena obra.

martes, 26 de febrero de 2013

Los Papas que renunciaron al pontificado


RODOLFO VARGAS RUBIO
Papas que renunciaron al pontificado
(De Enciclopedia Católica)

Benedicto XVI deja su Palio sobre la urna de las reliquias de San Celestino V
Papa San Clemente I (88-96)
Exiliado en el Ponto, Asia Menor, por el Emperador Nerva, renunció al Pontificado pero no sin antes indicar el nombre de Evaristo para sucederlo. Clemente padeció el martirio en 97. Se le arrojó al Mar Negro encadenado a un ancla.

Papa San Ponciano (230-235)
Amigo y protegido del Emperador Hipólito de Roma, heredó el cisma de Hipólito de Roma, erigido en Antipapa. Ambos fueron exiliados en Cerdeña y forzados a trabajar en las mimas de Tavolato. Se reconciliaron, y ambos renunciaron al pontificado para permitir a la Iglesia de Roma la elección de un nuevo Pastor, que fue el papa San Antero.

lunes, 25 de febrero de 2013

Carta a los seminaristas para la cuaresma 2013 - Card. Mauro Piacenza

Carta a los seminaristas
para la santa Cuaresma
13 de febrero de 2013
Miércoles de Ceniza


Queridos Seminaristas:
La santa Cuaresma que estamos para celebrar  es un momento fuerte del año que nos ha sido dado para prepararnos a recoger mejor los frutos del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús. Estos frutos se resumen en las virtudes que resplandecen en el acto extremo, tremendo y sublime al mismo tiempo, del don del Hijo de Dios, humillado y azotado, en la Cruz: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga (...). El que pierda su vida por mí, la salvará» (Lc 9, 23.24). Esta palabra interpela a todo bautizado que pretende vivir con autenticidad la propia llamada a ser cristiano, que es llamada a la santidad. Pero de manera muy singular exhorta a que la viva totalmente quien ha sido elegido por Dios a continuar la misión de Cristo Maestro, Cabeza y Pastor:  «Llamó a su lado a los que quiso (...) para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios» (Mc 3, 13-15). Por esto, cada joven que entra en el Seminario como bautizado, y sobre todo como llamado, debe saber meditar y hacer propia esta palabra. 

Carta a los Sacerdotes para la cuaresma 2013 - Card. Mauro Piacenza

Carta a los sacerdotes
para el inicio de la Cuaresma
13 de febrero de 2013
Miércoles de Ceniza


Queridos Sacerdotes:
La santa Cuaresma es un tiempo de gracia durante el cual la Iglesia invita a todos sus hijos a prepararse para comprender y recibir mejor el significado y los frutos del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección:  «El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor» (Is 61, 1-2). “Tiempo de gracia” es aquel tiempo  en el que Dios  Padre, en su infinita misericordia, derrama en todos los hombres de buena voluntad, por medio de su Espíritu Santo, todo beneficio espiritual y material útil  para un ulterior progreso en el camino de perfección cristiana, que es tensión hacia una total y completa configuración al Hijo: «Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 28-29).  Para que todo sea posible, Él mismo quiere morar en nuestra vida, y aún más, desea que nuestra persona se transfigure hasta tal punto que podamos decir que quien nos ve puede percibir – en nuestro pensar y en nuestro actual – los rasgos de Jesús: «Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Yo no anulo la gracia de Dios» (Gal 2, 19-21).

domingo, 24 de febrero de 2013

Deplorables formas de presionar a los Cardenales Electores, advierte la Santa Sede

COMUNICADO DE LA
SECRETARÍA DE ESTADO

Ciudad del Vaticano, 23 febrero 2013 (VIS).-Ofrecemos a continuación el comunicado emitido esta mañana por la Secretaría de Estado:
“La libertad del Colegio de Cardenales, que tiene la tarea, según establece el derecho, de elegir al Romano Pontífice, siempre ha sido fuertemente defendida por la Santa Sede, como garantía de una decisión que estuviera basada en evaluaciones motivadas únicamente por el bien de la Iglesia.
A través de los siglos, los Cardenales han debido hacer frente a múltiples formas de presión ejercidas sobre los electores individuales y sobre el mismo Colegio y cuyo fin era condicionar su decisiones, doblegándolas a lógicas de tipo político o mundano.
Si en el pasado eran las denominadas potencias, es decir, los Estados los que intentaban hacer valer sus condicionamientos en la elección del Papa, ahora se intenta poner en juego el peso de la opinión pública, a menudo sobre la base de evaluaciones que no reflejan el aspecto típicamente espiritual del momento que la Iglesia está experimentando.

sábado, 23 de febrero de 2013

Domingo II de cuaresma (ciclo c) - Catena Aurea

Lucas 9, 28b -36
          Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió a un monte a orar. Y entre tanto que hacían oración, la figura de su rostro se transmutó, y sus vestidos se volvieron blancos y resplandecientes. Y he aquí que hablaban con El dos hombres: éstos eran Moisés y Elías, que aparecieron en majestad, y hablaban de su pasión, que había de consumar en Jerusalén.
          Mas Pedro y los que con él estaban se hallaban cargados de sueño. Y despertando, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con El. Y como se apartasen de El, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, bueno es que nos estemos aquí y hagamos tres tiendas, una para ti y una para Moisés y una para Elías", no sabiendo lo que se decía. Y cuando él estaba diciendo esto, vino una nube y les cubrió, y temieron viéndolos entrar en la nube. Y salió una voz de la nube diciendo: "Este es mi hijo amado, oídle". Y cuando sonó la voz, se halló solo Jesús. Y ellos callaron, y a nadie dijeron en aquellos días cosa alguna de las que habían visto.
 
Eusebio
Cuando el Señor habló a sus discípulos del misterio de su segunda venida, para que no pareciese que creían sólo por las palabras, procedió a las obras, manifestándoles, con fe oculta, una figura de su reino. Por lo que prosigue: "Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió a un monte a orar".
 
San Juan Damasceno orat. de transfig
San Mateo y San Marcos dicen que tuvo lugar la transfiguración el sexto día después de hecha la promesa a los discípulos, mientras que San Lucas dice que la transfiguración se realizó después del día octavo. Pero no hay discordancia en ellos; porque los que dicen que el sexto día después, no cuentan el primero ni el último (esto es, el primero en que se hizo la promesa y el último en que se realizó) y sólo computaron los intermedios. Y el que contó ocho, computó los otros dos. Pero, ¿y por qué no todos los discípulos, sino algunos de ellos, fueron llamados a presenciar la transfiguración? Solamente había uno que no merecía ver la Divinidad, Judas , según aquellas palabras: "Quítese el impío, para que no vea la gloria del Señor" ( Is 26,10). Si hubiese sido sólo éste quien hubiese quedado privado de tan grato espectáculo, acaso se hubiera llenado de envidia y hubiera sido provocado a cometer toda clase de crímenes. Por eso el Señor quiso quitar aquella ocasión de aborrecimiento al que le había de vender, dejando con él, a la falda del monte, a la mayor parte de sus discípulos. Tomó a tres para que toda palabra esté confirmada por dos o tres testigos. Tomó a Pedro para hacerle ver -confirmado por el testimonio del Padre- el testimonio que él había dado; y también como futuro presidente de toda la Iglesia. Tomó a Santiago porque había de morir por Cristo antes que los demás discípulos. Tomó a Juan -como órgano purísimo de la teología- para que, viendo la gloria del Hijo, que no está sujeta a tiempo, resonase aquello: "En el principio era el Verbo" ( Jn 1,1).

Domingo II de cuaresma (ciclo c) - Beato Dom Columba Marmion

En la cumbre del Tabor

Sigamos primero el relato evangélico, para ver luego de ahondar su sentido.
Corría el último año de la vida pública de Jesús. Hasta entonces habían sido muy raras las alusiones a su futura Pasión, mas, como dice San Mateo: “Jesús comenzó desde entonces a manifestar a sus discípulos que convenía fuese Él a Jerusalén, y que allí padeciese por parte de sus enemigos, y que debía morir y resucitar al tercer día". Y añadió: “Varios de los que aquí están, no han de morir hasta que no hayan visto al Hijo del hombre aparecer en el esplendor de su reino” (Mt 16, 21, 28)
Unos días después de esta predicción, toma consigo nuestro divino Salvador algunos de sus discípulos, los tres apóstoles preferidos: Pedro, a quien pocos días antes había prometido que fundaría sobre él su Iglesia: Santiago, que había de ser el primer mártir del  Colegio Apostólico, y Juan, el discípulo amado.
Habíales ya elegido el Señor como testigos de la resurrección de la hija de Jairo, mas ahora los conduce a un monte elevado para hacerlos testigos de una manifestación mucho más espléndida de su divinidad. La tradición señala el monte Tabor, que se levanta a una legua al Este de Nazaret, monte aislado, de unos seiscientos metros de altura, alfombrado de rica vegetación, y desde cuya cumbre se divisan por todos los lados grandes horizontes.

Domingo II cuaresma (ciclo C) - Mons. Fulton Sheen

La Transfiguración

Tres escenas importantes en la vida de nuestro Señor tuvieron efecto en las montañas. En una de ellas predicó las bienaventuran­zas, la práctica de las cuales acarrearía la cruz de parte del mundo; en la segunda manifestó la gloria que aguardaba detrás de la cruz; en la tercera se ofreció a sí mismo a la muerte como preludio de su gloria y la de todos aquellos que habrían de creer en su nombre.
El segundo incidente ocurrió sólo unas pocas semanas antes del acontecimiento del Calvario, cuando llevó a una montaña a sus discípulos Pedro, Santiago y Juan; Pedro, la «Roca»; Santiago, al destinado a ser el primero de los apóstoles mártires, y Juan, el visionario de la futura gloria del Apocalipsis. Estos tres se halla­ban presentes en el momento en que Jesús resucitó de entre los muertos a la hija de Jairo. Los tres necesitaban aprender la lec­ción de la cruz y rectificar su falsa concepción del Mesías. Pedro había protestado con vehemencia contra la cruz, mientras que San­tiago y Juan habían ambicionado un trono en el futuro reino de los cielos. Los tres dormirían más adelante en el huerto de Get­semaní, durante la agonía del Señor. Para creer en su Calvario tenían que ver la gloria que resplandecía detrás del escándalo de la cruz.

Domingo II de cuaresma (ciclo c) - San Ambrosio

La Transfiguración
(Lc 9, 28-36)

¿Por qué afirmó el evangelista: a los ocho días de dichas estas palabras? ¿No será, acaso, porque quien oye las palabras de Cristo y cree en ellas, verá su gloria en el tiempo de su resu­rrección? En realidad, la resurrección se llevó a cabo en el octavo día, y, por eso muchas veces los salmos llevan como título: para la octava. Puede ser también que con ello nos quiera mostrar por qué Él había dicho que todo el que, por causa de la palabra de Dios, pierde su alma, la salvará, porque cumplirá en él sus promesas en el día de la resurrección.
Pero Mateo y Marcos mencionan que fueron conducidos seis días después. Y, por lo mismo, nosotros podemos decir que esto tuvo lugar después de seis mil años —pues mil años ante los ojos de Dios son como un día (Ps 89,4)—, pero se puede decir también que más de seis mil años, y preferimos ver los seis días como un símbolo, ya que en seis días fue creado todo el mundo, y esto para que por el tiempo comprendamos las obras y por éstas el mundo. Así es como se nos ha revelado la resurrección futura que tendrá lugar al fin del mundo, o puede ser también que aquel que ha ascendido sobre la tierra, espere, sentado en lo alto del cielo, el fruto eterno de la resurrección futura.

Domingo II de cuaresma (ciclo c) - Benedicto XVI

La Transfiguración

En los tres sinópticos la confesión de Pedro y el relato de la transfiguración de Jesús están enlazados entre sí por una referencia temporal. Mateo y Marcos dicen: «Seis días después tomó Jesús consigo a Pedro, a San­tiago y a su hermano Juan» (Mt 17, 1; Mc 9, 2). Lucas escribe: «Unos ocho días después…» (Lc 9, 28). Esto indica ante todo que los dos acontecimientos en los que Pedro desempeña un papel destacado están relaciona­dos uno con otro. En un primer momento podríamos decir que, en ambos casos, se trata de la divinidad de Jesús, el Hijo; pero en las dos ocasiones la aparición de su gloria está relacionada también con el tema de la pasión. La divinidad de Jesús va unida a la cruz; sólo en esa interrelación reconocemos a Jesús correctamen­te. Juan ha expresado con palabras esta conexión in­terna de cruz y gloria al decir que la cruz es la «exalta­ción» de Jesús y que su exaltación no tiene lugar más que en la cruz. Pero ahora debemos analizar más a fon­do esa singular indicación temporal. Existen dos in­terpretaciones diferentes, pero que no se excluyen una a otra.

Domingo II de cuaresma (ciclo c) Guión litúrgico

Entrada:
Toda la vida cristiana puede considerarse como un largo proceso de transfiguración que comienza en el bautismo. La vida de la gracia es el germen de la gloria que  va transfigurando nuestra alma preparando resplandor que tendremos por misericordia de Dios en la eternidad.
Durante la cuaresma nos preparamos para poder renovar al llegar la pascua nuestro compromiso bautismal. Para iniciar esta celebración nos ponemos de pie y cantamos…

jueves, 21 de febrero de 2013

El sillón de san Pedro, podemos decir, es el trono de la verdad - Benedicto XVI

SANTA MISA
EN LA SOLEMNIDAD
DE LA
CÁTEDRA
DEL APÓSTOL SAN PEDRO
HOMILÍA DEL SANTO
PADRE BENEDICTO XVI
Basílica Vaticana
Domingo 19 de febrero de 2012

Señores Cardenales,
Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio
Queridos hermanos y hermanas
          En la solemnidad de la Cátedra del apóstol san Pedro, tenemos la alegría de reunirnos alrededor del Altar del Señor junto con los nuevos Cardenales, que ayer he agregado al colegio cardenalicio. Les saludo ante todo a ellos muy cordialmente, y agradezco al Cardenal Fernando Filoni las amables palabras me ha dirigido en su nombre. Extiendo mi saludo a los demás purpurados y a todos los obispos presentes, así como a las distinguidas autoridades, a los señores embajadores, a los sacerdotes, a los religiosos y a todos los fieles, venidos de varias partes del mundo para esta feliz circunstancia que reviste una carácter especial de universalidad.
          En la segunda lectura que se acaba de proclamar, el apóstol Pedro exhorta a los «presbíteros» de la Iglesia a ser pastores diligentes y solícitos del rebaño de Cristo (cf. 1 Pe 5,1-2). Estas palabras están dirigidas sobre todo a vosotros, queridos y venerados hermanos, que ya tenéis muchos meritos ante el Pueblo de Dios por vuestra generosa y sapiente labor desarrollada en el ministerio pastoral en diócesis exigentes, en la dirección de los Dicasterios de la Curia Romana o en el servicio eclesial del estudio y de la enseñanza. La nueva dignidad que se os ha conferido quiere manifestar el aprecio por vuestro trabajo fiel en la viña del Señor, honrar a las comunidades y naciones de las cuales procedéis y de las que sois dignos representantes de la Iglesia, confiaros nuevas y más importantes responsabilidades eclesiales y, finalmente, pediros mayor disponibilidad para Cristo y para toda la comunidad cristiana. Esta disponibilidad al servicio del Evangelio está solidamente fundada en la certeza de la fe. En efecto, sabemos que Dios es fiel a sus promesas y permanecemos en la esperanza de que se cumplan las palabras del apóstol Pedro: «Y cuando aparezca el Supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita» (1 Pe 5,4).
          El pasaje del Evangelio de hoy presenta a Pedro que, movido por una inspiración divina, expresa la propia fe fundada en Jesús, el Hijo de Dios y el Mesías prometido. En respuesta a esta límpida profesión de fe, que Pedro confiesa también en nombre de los otros apóstoles, Cristo les revela la misión que pretende confiarles, la de ser la «piedra», la «roca», el fundamento visible sobre el que está construido todo el edificio espiritual de la Iglesia (cf. Mt 16,16-19). Esta expresión de «roca-piedra» no se refiere al carácter de la persona, sino que sólo puede comprenderse partiendo de un aspecto más profundo, del misterio: mediante el cargo que Jesús les confía, Simón Pedro se convierte en algo que no es por «la carne y la sangre». El exegeta Joaquín Jeremías ha hecho ver cómo en el trasfondo late el lenguaje simbólico de la «roca santa». A este respecto, puede ayudarnos un texto rabínico que reza así: «El Señor dijo: “¿Cómo puedo crear el mundo cuando surgirán estos sin-Dios y se volverán contra mi?”. Pero cuando Dios vio que debía nacer Abraham, dijo: “Mira, he encontrado una roca, sobre la cual puedo construir y fundar el mundo”. Por eso él llamó Abrahán una roca». El profeta Isaías se refiere a eso cuando recuerda al pueblo: «Mirad la roca de donde os tallaron,… mirad a Abrahán vuestro padre» (51,1-2). Se ve a Abrahán, el padre de los creyentes, que por su fe es la roca que sostiene la creación. Simón, que es el primero en confesar a Jesús como el Cristo, y es el primer testigo de la resurrección, se convierte ahora, con su fe renovada, en la roca que se opone a la fuerza destructiva del mal.

La herencia de Benedicto XVI es la de habernos enseñado a leer la historia de la Iglesia con el criterio de la continuidad - Card. Mauro Piacenza

El Card. Mauro Piacenza

comentó la renuncia

del  Papa

Benedicto XVI

 

 “Cuando supe la noticia inesperada de la renuncia del santo padre, experimenté el dolor intenso que se siente cuando se advierte que una persona querida está saliendo de repente de nuestro horizonte”. Lo indicó el cardenal Piacenza esta semana, en una entrevista en la Radio Vaticano, en la que precisó: “Todos tenemos un corazón que se aficiona a las personas, esto es evidente y es justo”.
Si bien añadió el purpurado, después del primer impacto, “poco a poco me pareció sentir una brisa suave que llegaba de lejos”, y me traía “el perfume de la humildad de Dios”.
El cardenal recordó las palabras de Jesús: “'Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón' ¡y que las palabras que salían de la renuncia de Benedicto XVI nos daban a todos una gran lección!”

miércoles, 20 de febrero de 2013

No es posible comprender un gesto como el de Benedicto XVI, si no se tiene fe - Mons. Aguer

La renuncia de Benedicto XVI
 Reflexión de
Mons.Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata
en el programa
"Claves para un
Mundo Mejor"
16 de febrero de 2013

          “La renuncia de Benedicto XVI ha causado sorpresa y conmoción en todo el mundo. Especialmente nos ha conmovido a nosotros, miembros de la Iglesia, hijos de la Iglesia”.
           “Yo he ponderado las reacciones de los medios de comunicación y he visto allí muchas intervenciones razonables, comprensivas, incluso elogiosas, pero también algunos comentarios malsonantes y hasta, yo diría, innobles”.
           “Por eso el primer pensamiento mío en esta comunicación con ustedes, mis amigos televidentes, es de agradecimiento y homenaje al Santo Padre Benedicto XVI, este gran Papa, que es un hombre de Dios, que ama tan profundamente a la Iglesia y lo ratifica con este gesto final donde se manifiesta su amor a la Iglesia”.

martes, 19 de febrero de 2013

Diez propuestas sencillas para vivir el año de la fe

          El Presidente de la Comisión para la Evangelización y la Catequesis de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), Mons. David Laurin Ricken, propuso diez sencillos consejos para vivir el Año de la Fe.
          Según las indicaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y a través del sitio web de la USCCB, Mons. Ricken recordó, que el objetivo de este Año, es reforzar la fe de los católicos y acercar al mundo a la fe mediante el ejemplo.
          Para llevar adelante este encargo que el Papa Benedicto XVI encomienda al pueblo de Dios, Mons. Ricken, propone: participar en la Misa, acudir a la confesión, conocer más a los santos, leer la Biblia cada día, conocer los documentos del Concilio Vaticano II, estudiar el catequismo, hacer voluntariado en la parroquia, ayudar a los necesitados, invitar a Misa a los amigos, y encarnar las Bienaventuranzas.
          Mons. Ricken, Obispo de Green Bay (Wisconsin), recordó que lo primero es participar en la Santa Misa para vivir un encuentro personal con Dios, del modo más inmediato, "Una participación regular en la Misa refuerza la propia fe a través de las Escrituras, el Credo, las oraciones, la música sagrada, y la homilía, recibiendo la Comunión y formando parte de una comunidad de fe", indicó.

lunes, 18 de febrero de 2013

Mesa Redonda sobre la Dimision de su Santidad Benedicto XVI en EWTN - 2013-02-13 -

Origen de los cónclaves

          ROMA, 15 Feb. 13 (ACI/EWTN Noticias).- El cónclave con el que los cardenales eligen al Papa, el Vicario de Cristo en la tierra, se origina de una historia poco conocida. Tras una larga de espera de unos tres años los fieles se cansaron de la indecisión de los cardenales y decidieron encerrarlos sin calefacción, solo con pan y agua, hasta que eligieran a un nuevo Pontífice.
          Sucedió en la antigua sede papal de Viterbo (Lazio), trasladada del Vaticano debido a la hostilidad romana que ser cernía sobre ellos alrededor del año 1257.
          Tras la muerte del papa Clemente IV en 1268, los fieles tuvieron que pasar casi tres años de Sede Vacante sin que los cardenales eligieran a un nuevo Pontífice porque no se ponían de acuerdo.
          La desesperación llevó a los habitantes a tomar medidas drásticas, y decidieron encerrar a los cardenales con llave. De este encierro procede la palabra Cónclave, "cum clave", que significa "con llave". La medida causó el efecto deseado y los cardenales electores se apresuraron en elegir a Gregorio X.

domingo, 17 de febrero de 2013

Benedicto XVI y su más clara opción de vida: la ‘renuncia’ de sí mismo por amor a Cristo y a su Iglesia - Mons. José Ignacio Munilla

Hay algunos acontecimientos que requieren de una cierta distancia para poder ser valorados, como es el caso de la renuncia de Benedicto XVI. Si bien es cierto que el Papa nos ha sorprendido tras la noticia inesperada, cuando reflexionamos con detenimiento su decisión, nos percatamos de que Joseph Ratzinger no ha hecho sino continuar con la que ha sido su más clara opción de vida: la ‘renuncia’ de sí mismo por amor a Cristo y a su Iglesia. En efecto, renunció desde el primer momento a tener una vida tranquila y cómoda, renunció a formar una familia, renunció a una formación mediocre, renunció a su amada patria, renunció a la vanidad, renunció a ejercer la defensa propia cuando era atacado y traicionado… Y ahora, en este momento de su vida en el que se ha sentido débil para poder llevar adelante su ministerio, ha renunciado al liderazgo en el seno de la Iglesia. La decisión de Benedicto XVI solo se explica por su viva conciencia de no ser dueño de la vocación que ha recibido de Dios.

sábado, 16 de febrero de 2013

Domingo I de cuaresma (ciclo c) - Catena Aurea

Lucas 4,1-13
Mas Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto. Y allí permaneció cuarenta días, y fue tentado por el diablo. Y nada comió durante aquellos días, y concluidos, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios di a esta piedra que se haga pan". Y Jesús le respondió: "Está escrito: El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra de Dios".
Y le llevó el diablo a un monte elevado, y le mostró todos los reinos de la tierra en un momento de tiempo, y le dijo: "Te daré toda esta potestad y la gloria de ellos, porque a mí se me han dado y las doy a quien quiero. Si, pues, postrado delante de mí, me adorares, tuyas serán todas esas cosas". Y, respondiendo Jesús, le dijo: "Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo servirás".
Y le llevó a Jerusalén y le colocó sobre el pináculo del templo, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, arrójate de aquí abajo; porque escrito está que mandó a sus Angeles que cuiden de ti, y te guarden, y te sostengan con sus manos para que la piedra no hiera tu pie". Y, respondiendo Jesús, le dijo: "Se ha dicho: No tentarás al Señor tu Dios". Y acabada toda tentación, el diablo se retiró de El hasta el tiempo.

Teofilacto
Jesucristo es tentado después del bautismo para insinuarnos que nos aguardan tentaciones después que seamos bautizados, de donde se dice: "Mas Jesús, lleno del Espíritu Santo", etc.

San Cirilo, in Cat. graec. Patr
Había dicho Dios ( Gén 6,3): "Mi Espíritu no permanecerá en estos hombres, porque no son sino carne"; mas al punto que fuimos enriquecidos con la regeneración por el agua y el Espíritu, fuimos hechos participantes de la naturaleza divina por comunicación del Espíritu Santo. El Primogénito entre muchos hermanos recibió el Espíritu el primero, El, que es el dador del Espíritu para que por El llegase también a nosotros la gracia del Espíritu Santo.

Domingo I de cuaresma (ciclo c) - Beato Columba Marmion

Tentaciones de Jesús

Contemplemos ahora a nuestro divino Rey luchando con el príncipe de los espíritus rebeldes. Ya sabéis que Jesús permaneció en el desierto cuarenta días con cuarenta noches visto sólo de las fieras, en el retiro más completo ayuno más absoluto. Nihil manducavit in diebus illis (Lc.4,2) “donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días.  No comió nada en aquellos días”. Eratque cum bestiis (Mc. 1, 13).”Estaba entre las bestias”
Para comprender bien este misterio de la tentación de Jesús, es menester recordar lo que tantas veces llevamos dicho: que Cristo se hizo en todo semejante a nosotros: Debuit per omnia fratribus similari (Hb. 2, 17).”Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel…” Ahora bien, imaginaos a qué estado quedaría reducido un hombre que hubiese pasado cuarenta días sin probar alimento. Nuestro Señor no quiso hacer un milagro para impedir en él los efectos del ayuno, y por lo mismo refiere el Evangelio que, transcurrido ese período, sintió Jesús hambre: Postea esuriit ( Mt 4, 2) “sintió hombre” ; y por cierto, que después de tanto tiempo, debió encontrarse en un estado de ex­trema debilidad y decaimiento. Veamos inmediatamente cómo aprovecha el demonio la ocasión para tentarle; pero advirtamos antes que al tomar la humanidad san­tísima de Jesús nuestras flaquezas, no pudo conocer el pecado: Absque peccato (Hb 4, 15) “excepto en el pecado”, como tampoco estuvo su alma sujeta a ninguna ignorancia, error, imperfección o flaqueza moral.

Domingo I de Cuaresma (ciclo c) El Espíritu Santo en la experiencia del desierto - Juan Pablo II

JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERALSábado 21 de julio de 1990

El Espíritu Santo
en la experiencia del desierto
1. Al “comienzo” de la misión mesiánica de Jesús vemos otro hecho interesante y sugestivo, narrado por los evangelistas, que lo hacen depender de la acción del Espíritu Santo: se trata de la experiencia del desierto. Leemos en el evangelio según san Marcos: “A continuación (del bautismo), el Espíritu le empuja al desierto” (Mc 1, 12). Además, Mateo (4, 1) y Lucas (4, 1) afirman que Jesús “fue conducido por el Espíritu al desierto”. Estos textos ofrecen puntos de reflexión que nos llevan a una ulterior investigación sobre el misterio de la íntima unión de Jesús-Mesías con el Espíritu Santo, ya desde el inicio de la obra de la redención.
En primer lugar, una observación de carácter lingüístico: los verbos usados por los evangelistas (“fue conducido” por Mateo y Lucas; “le empuja”, por Marcos) expresan una iniciativa especialmente enérgica por parte del Espíritu Santo, iniciativa que se inserta en la lógica de la vida espiritual y en la misma psicología de Jesús: acaba de recibir de Juan un “bautismo de penitencia”, y por ello siente la necesidad de un período de reflexión y de austeridad (aunque personalmente no tenía necesidad de penitencia, dado que estaba “lleno de gracia” y era “santo” desde el momento de su concepción: (cf. Jn 1, 14; Lc 1, 35): como preparación para su ministerio mesiánico.
Su misión le exige también vivir en medio de los hombres-pecadores, a quienes ha sido enviado a evangelizar y salvar (cf. santo Tomás, Summa Theol., III, q. 40, a. 1), en lucha contra el poder del demonio. De aquí la conveniencia de esta pausa en el desierto “para ser tentado por el diablo”. Por lo tanto, Jesús sigue el impulso interior y se dirige adonde le sugiere el Espíritu Santo.

Domingo I de cuaresma (ciclo c) - San Ambrosio

En Cristo fuimos todos tentados,
y en Cristo todos hemos triunfado
(Lc 4, 1-15)

 Jesús, pues, lleno del Espíritu Santo, es conducido al desierto intencionadamente, con el fin de provocar al diablo mis­teriosamente —pues si éste no hubiera combatido, el Señor no hubiera vencido por mí—, para librar a este Adán del destierro; como prueba y demostración de que el diablo tiene envidia de los que se esfuerzan en ser mejores, y por eso se ha de ser preca­vidos, no sea que la flaqueza del alma traicione la gracia del misterio.
Cuarenta días: reconoce que se trata de un número mis­terioso. Como lo recuerdas, es el número de días en los cuales se derramaron las aguas de los abismos, que fue santificado por el ayuno de otros tantos días del profeta en favor de un cielo se­reno (1 Reg 19,8); por un ayuno de igual número de días me­reció Moisés recibir la Ley; es el número de años en que nuestros padres, viviendo en el desierto, obtuvieron el pan de los ángeles y el beneficio de una comida celeste, y hasta que no se cumplió el tiempo señalado por este número misterioso no merecieron entrar en la tierra prometida; no es extraño que, después de esos días del ayuno del Señor, se nos manifieste a nosotros la entrada del Evangelio. Luego, si alguno desea alcanzar la gloria del Evan­gelio y el fruto de la resurrección, no debe sustraerse a este ayuno misterioso, que Moisés en la Ley y Cristo en el Evangelio nos muestran, por la autoridad de los dos Testamentos, ser la prueba auténtica de la virtud.

viernes, 15 de febrero de 2013

Domingo I de cuaresma (ciclo c) - Guión Litúrgico

ENTRADA:
Hermanos: El miércoles pasado, con la imposición de las cenizas, hemos iniciado el tiempo de Cuaresma, que nos conduce por un camino de oración, penitencia y conversión hacia la Pascua. Serán cinco semanas especialmente dedicadas que nuestros corazones se dispongan para luego celebrar gozosos la Resurrección de Nuestro Señor. Con especial disposición de espíritu nos ponemos de pie y cantamos...

jueves, 14 de febrero de 2013

Encuentro de Benedicto XVI con el clero de Roma - 14/02/2013


Santos Cirilo y Metodio - La encíclica de Juan Pablo II ( SLAVORUM APOSTOLI )


CARTA ENCÍCLICA
SLAVORUM APOSTOLI
DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II
A LOS OBISPOS, SACERDOTES,
FAMILIAS RELIGIOSAS
Y A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS
EN MEMORIA
DE LA OBRA EVANGELIZADORA
DE LOS SANTOS CIRILO Y METODIO
DESPUES DE ONCE SIGLOS

I. INTRODUCCIÓN
1. Los apóstoles de los Eslavos, santos Cirilo y Metodio, permanecen en la memoria de la Iglesia junto a la gran obra de evangelización que realizaron. Se puede afirmar más bien que su recuerdo se ha hecho particularmente vivo y actual en nuestros días.
Al considerar la veneración, plena de gratitud, de la que los santos hermanos de Salónica (la antigua Tesalónica) gozan desde hace siglos, especialmente en las naciones eslavas, y recordando la inestimable contribución dada por ellos a la obra del anuncio del Evangelio en aquellos pueblos y, al mismo tiempo, a la causa de la reconciliación, de la convivencia amistosa, del desarrollo humano y del respeto a la dignidad intrínseca de cada nación, con la Carta Apostólica Egregiae virtutis,(1) del 31 de diciembre de 1980, proclamé a los santos Cirilo y Metodio compatronos de Europa. Continué así la línea trazada por mis Predecesores y, de modo particular, por León XIII, quien hace algo más de 100 años, el 30 de septiembre de 1880, extendió a toda la Iglesia el culto de los dos santos con la Carta Encíclica Grande munus,(2) y por Pablo VI, quien, con la Carta Apostólica Pacis nuntius,(3) proclamó a San Benito, patrón de Europa, el 24 de octubre de 1964.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El Papa explica su renuncia en la audiencia de los miércoles



Queridos hermanos y hermanas

Como sabéis – gracias por vuestra simpatía –, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me ha confiado el 19 de abril de 2005. Lo he hecho con plena libertad por el bien de la Iglesia, tras haber orado durante mucho tiempo y haber examinado mi conciencia ante Dios, muy consciente de la importancia de este acto, pero consciente al mismo tiempo de no estar ya en condiciones de desempeñar el ministerio petrino con la fuerza que éste requiere. Me sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, que no dejará de guiarla y cuidarla. Agradezco a todos el amor y la plegaria con que me habéis acompañado. Gracias. En estos días nada fáciles para mí, he sentido casi físicamente la fuerza que me da la oración, el amor de la Iglesia, vuestra oración. Seguid rezando por mí, por la Iglesia, por el próximo Papa. El Señor nos guiará.

Cardenal Bertone saluda entre lágrimas al Papa


Última Misa de Benedicto XVI en San Pedro (completa)


Homilía e imágenes de Benedicto XVI en su última Misa en San Pedro



Ciudad del Vaticano, 13 de febrero de 2013 (Zenit).

A las 17 horas de hoy, Miércoles de Ceniza, Benedicto XVI celebró en la Basílica Vaticana la Santa Misa con el rito de bendición y de imposición de las cenizas. Publicamos la homilía que el papa ha pronunciado en la Celebración Eucarística, interrumpido en diversos pasajes por los aplausos de una basílica repleta de fieles, entre los que se percibían no pocas lágrimas. Por tercera vez, el obispo de Roma ha aludido a su renuncia al ministerio petrino y ha subrayado que el único Pastor de la Iglesia es Cristo Señor.

*****

¡Venerados hermanos, queridos hermanos y hermanas!:

Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos un nuevo camino cuaresmal, un camino que se desgrana a lo largo de cuarenta días y nos conduce a la alegría de la Pascua del Señor, a la victoria de la Vida sobre la muerte. Siguiendo la antiquísima tradición romana de las estaciones cuaresmales, nos hemos reunido para la Celebración de la Eucaristía. Tal tradición prevé que la primera estación tenga lugar en la Basílica de Santa Sabina sobre la colina del Aventino. Las circunstancias han sugerido reunirse en la Basílica Vaticana. Esta tarde somos numerosos en torno a la Tumba del Apóstol Pedro también para pedir su intercesión para el camino de la Iglesia en este particular momento, renovando nuestra fe en el Pastor Supremo, Cristo Señor. Para mí es una ocasión propicia para dar las gracias a todos, especialmente a los fieles de la Diócesis de Roma, mientas me dispongo a concluir el ministerio petrino, y para pedir un especial recuerdo en la oración.

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