lunes, 28 de mayo de 2018

Cosas católicas 25 - El sacerdocio

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 43 - Si conocieras el Don de Dios - San Manuel González García


EL CORAZÓN DE JESÚS AL CORAZÓN DEL SACERDOTE
II. ¡SI CONOCIERAS El DON DE DIOS...!
(Jn 4,10)


El don difícilmente conocido
¡El don de Dios!, ¡el don de Dios! ¿Lo conoces, sacerdote mío?
No te extrañes ni te quejes de mi pregunta.
¡Le han pasado unas cosas tan extrañas a ese don de Dios hasta llegar a ser conocido de sus sacerdotes!
Si has leído despacio mi Evangelio y, sobre todo, si a través de sus letras has tratado con la meditación de meterte dentro del espíritu que las vivifica, habrás descubierto que Yo vine a la tierra con el decidido y principal propósito de quedarme en ella entre mis hijos.
Mi Eucaristía no es en el Evangelio una casualidad, un accidente, una de tantas cosas bellas, un milagro más, uno de sus beneficios..., no, no, es algo, es infinitamente más que eso, es una idea dominante, una revelación constante y evidentemente hecha, un fin siempre buscado, y si me lo dejas decir, una gran obsesión.
Y verás lo que fueron haciendo los hombres a medida que les iba dando a conocer mi Eucaristía.

Historia de dificultades

domingo, 27 de mayo de 2018

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 42 - Si conocieras - San Manuel González García


EL CORAZÓN DE JESÚS AL CORAZÓN DEL SACERDOTE
Ya no os llamaré siervos, sino amigos
(Jn 15,15)



LO QUE QUISIERAN SER ESTAS PÁGINAS
Soplo de brisa en horas de estío, rayo de sol en horas de invierno, gota de bálsamo sobre una herida, recuerdo de casa paterna, evocación de días felices, aliento de desmayos, chispa de fuego, ráfaga de luz, apretón de manos de viejos amigos, saludo y cambio de señas de viajeros que se encuentran en el camino de la eternidad... y todo eso espiritualizado, para que pueda obrar sobre el alma, y envuelto en el más vehemente de sus cariños fraternales y en la más rica de sus bendiciones de Obispo, quiere y pide que sean estas paginillas para sus hermanos los sacerdotes, el último de todos.
Manuel González
Obispo de Palencia, antes de Málaga

S Ú P L I C A
que podría preceder a cada uno de estos ratos de Sagrario
Corazón de Jesús Sacramentado: Con mucha pena de ser como soy y con muchas ganas de ser como Tú quieres que sea, vengo a tener contigo este rato de conversación afectuosa para tu mayor gloria, honor de mi Madre Inmaculada y provecho de mi alma.
ángel de mi Guarda y san José: Enseñadme a oír y a hablar a Jesús.

I. SI CONOCIERAS... 
(Jn 4,10)

Un rato de intimidad

Oraciones a la Santísima Trinidad compuestas por distintos santos



SANTA TERESA DE LISIEUX
HOMENAJE A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Aquí estamos, Dios mío, postradas ante ti. Venimos a implorar la gracia de trabajar por tu gloria.
Las blasfemias de los pecadores resuenan dolorosamente en nuestros oídos. Y para consolarte y reparar las injurias que te hacen sufrir las almas redimidas por ti, ¡oh adorable Trinidad!, queremos formar un concierto con todos los pequeños sacrificios que vamos a hacer por tu amor. Durante quince días, te ofreceremos el canto de los pajarillos del cielo, que no cesan de alabarte y de reprochar a los hombres su ingratitud. Te ofrecemos también, Dios mío, la melodía de los instrumentos musicales, y esperamos que nuestra alma merezca ser una lira armoniosa que tú hagas vibrar para consolarte de la indiferencia de tantas almas que no piensan en ti. Queremos también, durante ocho días, atesorar diamantes y piedras preciosas que reparen el ansia de los pobres mortales por correr tras las riquezas pasajeras sin pensar en las eternas. ¡Dios mío!, concédenos la gracia de ser nosotras más diligentes en la búsqueda de los sacrificios, que las almas que no te aman en correr tras los bienes de la tierra.
Por último, durante ocho días, tus hijas recogerán el perfume de las flores, deseando reparar así las indelicadezas que te hacen sufrir las almas sacerdotales y religiosas. ¡Oh, bienaventurada Trinidad!, concédenos la gracia de ser fieles y la de poseerte cuando termine el destierro de esta vida… Amén.

ORACIÓN DE LA
BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD

sábado, 26 de mayo de 2018

Máximas de San Felipe Neri



Hay tentaciones, como las de la carne, que se vencen huyendo; otras, como las de la ira, resistiéndolas, y otras, como las de la vanagloria, despreciándolas (San Felipe Neri)

Cuando Dios envía tribulaciones a un alma, le da una prueba de grande afecto (San Felipe Neri)

El que se alegra de ser despreciado y se tiene por nada, es un discípulo perfecto de la escuela de Jesucristo (San Felipe Neri)

Entre las gracias que hemos de pedir a Dios, una de ellas ha de ser la perseverancia (San Felipe Neri)

viernes, 25 de mayo de 2018

Si Dios no es nuestra luz, todo lo demás se vuelve inútil - Card. Robert Sarah


Homilía del Cardenal Robert Sarah
Prefecto de la Congregación para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos
en la Peregrinación anual
a Notre-Dame de Chrétienté
en Chartres
en la Solemnidad de Pentecostés


Queridos peregrinos de Chartres, 

“La luz ha venido al mundo”, nos dice Jesús hoy en el Evangelio ( Juan 3, 16-21 ), “y los hombres han preferido la oscuridad”.

Y ustedes, queridos peregrinos, ¿han acogido la única luz que no engaña: la de Dios? Han caminado por tres días, orado, cantado, sufrido bajo el sol y bajo la lluvia: ¿Recibieron la luz en sus corazones? ¿Realmente han abandonado la oscuridad? ¿Han elegido seguir el Camino siguiendo a Jesús, que es la Luz del mundo? Queridos amigos, permítanme formularles esta pregunta radical, porque si Dios no es nuestra luz, todo lo demás se vuelve inútil. Sin Dios, ¡todo es oscuridad! 

Dios vino a nosotros, se hizo hombre. Nos ha revelado la única verdad que salva, murió para redimirnos del pecado, y en Pentecostés nos dio el Espíritu Santo, nos dio la luz de la fe … ¡pero preferimos la oscuridad!

¡Miremos a nuestro alrededor! La sociedad occidental ha elegido establecerse sin Dios. Somos testigo de cómo ahora se entrega a las llamadas y engañosas luces de la sociedad de consumo, para obtener ganancias a toda costa, desde un individualismo frenético. 

¡Un mundo sin Dios es un mundo de oscuridad, de mentiras y de egoísmo! 

jueves, 24 de mayo de 2018

San Juan Pablo II - Ángelus sobre María Auxiliadora



SAN JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 31 de enero de 1988


Amadísimos hermanos y hermanas:
1. En nuestra peregrinación espiritual a los santuarios de María hoy nos dirigimos con el pensamiento a Turín, a la basílica de María Auxiliadora. Y lo hacemos con una intención particular muy entrañable para mí: Efectivamente, este santuario es un monumento a la Virgen construido por San Juan Bosco, cuyo primer centenario de su muerte recordamos hoy.
Don Bosco, como se le llama cariñosamente en todo el mundo, y no sólo la gran familia salesiana de la que es fundador, veneró, amó, imitó profundamente a la Virgen bajo el título de Auxilium Christianorum difundió insistentemente su devoción, vio en Ella el fundamento de toda su ya mundial obra en favor de la juventud y de la promoción y defensa de la fe. A él le gustaba decir " María misma se ha construido su casa", como subrayando el que la Virgen hubiese inspirado milagrosamente su camino espiritual y apostólico de gran educador y, de un modo más amplio, el que María hubiera sido puesta por Dios como ayuda y defensa de toda la Iglesia.
2. Tengo grabado en mí el recuerdo del gran cuadro colocado sobre el altar mayor del santuario. En él Don Bosco quiso que se expresara la visión que tenía de la función eclesial de la Virgen, la de ser "Madre de la Iglesia y Auxilio de los cristianos" (cf. Maravigile della Madre di Dio invocata sotto il titolo di Maria Ausiliatrice, Turín 1868, pág. 6). En el cuadro, está en lo alto, iluminada por el Espíritu Santo y rodeada de los Apóstoles. El Santo había pedido al pintor Lorenzone que reprodujera alrededor de Ella los momentos más significativos de la historia, en los que la Auxiliadora había mostrado su materna y extraordinaria protección hacia la Iglesia. El artista le dijo que necesitarían todas las paredes del templo, y no pudo plasmar en imágenes la grandiosa propuesta de Don Bosco. De todos modos, el corazón del Santo veía a la Virgen precisamente en esta inmensa y eclesial perspectiva.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 41 - Me da compasión esta multitud - San Manuel González García


El CORAZÓN SIEMPRE COMPASIVO
Me da compasión esta multitud de gentes
(Mc 8,2)



Sacerdote mío, cristiano fiel, almas afligidas, ¿os habéis detenido muchas veces, alguna vez siquiera, en esas palabras mías del Evangelio? ¿Las habéis saboreado? ¿Os habéis puesto a oírmelas repetir desde mi Sagrario en donde sigo viviendo entre mis hermanos los hombres?
Cierto que, por la fe de cristianos que tenéis, creéis en mi Misericordia, como creéis en mi Justicia y en mi Poder y en mi Sabiduría lo mismo en mi vida mortal y eucarística de la tierra que en mi vida inmortal, gloriosa y sin velos del cielo.
Pero mi pregunta de ahora va más adentro.
Os digo: ¿os habéis dado cuenta de que mi Corazón, que ciertamente palpita de amor infinito por vosotros en la Hostia callada, siente compasión, mucha compasión de todas las penas espirituales como corporales que afligen a las multitudes que viven en torno de mis Sagrarios?
Otra pregunta más: cuando las lágrimas asoman a vuestros ojos (y asoman tantas veces), o cuando la desesperación turba vuestras cabezas y agota vuestros corazones, ¿os habéis acordado de que, de un modo invisible pero cierto, hay otros ojos humedecidos por vuestras propias penas y otro Corazón entristecido por vuestra misma tristeza y una vida envuelta y ungida por el mismo dolor que envuelve la vuestra? Es decir, ¿os habéis acordado de que el Corazón de Jesús de vuestro Sagrario sigue diciendo la palabra que le arrancó la compasión por las muchedumbres sin pan, y habéis creído con fe viva que la está diciendo sobre vuestro corazón sin consuelo, sobre vuestra alma sin paz, sobre vuestro cuerpo sin salud, sobre vuestra familia sin bienestar, sobre el montón a veces sin número ni medida de vuestras aflicciones y escaseces...?
¡Ay! vuestro llorar sin consuelo, vuestro sufrir sin esperar, vuestra inquietud por buscar consoladores y vuestro desengaño y despecho de no acabarlos de encontrar, ponen muy a las claras una respuesta negativa y triste a todas esas preguntas.

martes, 22 de mayo de 2018

Cosas católicas 24 - La Tibieza

La Tibieza ("Zombies Espirituales")

¿Quieres aprender a jugar bien al baloncesto? ¿Tienen algo que ver los zombies con la tibieza? ¿Estas preguntas tendrán algo que ver con este episodio?


Eutanasia y suicidio asistido - Conferencia Episcopal Española


Nota de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española ante las iniciativas legislativas sobre la eutanasia y el suicidio asistido


1. El mandamiento «no matarás» se encuentra en el fundamento de toda ética verdaderamente humana y, de modo particular, en la tradición cristiana. «Explícitamente, el precepto «no matarás» tiene un fuerte contenido negativo: indica el límite que nunca puede ser transgredido. Implícitamente, sin embargo, conduce a una actitud positiva de respeto absoluto por la vida, ayudando a promoverla y a progresar por el camino del amor que se da, acoge y sirve.» (Evangelium Vitae, 54).

2. La eutanasia y el suicidio asistido son presentados hoy por algunos como respuestas viables y aceptables al problema del dolor y del sufrimiento. Como afirma Benedicto XVI, «es cierto que debemos hacer todo lo posible para superar el sufrimiento, pero extirparlo del mundo por completo no está en nuestras manos, simplemente porque no podemos desprendernos de nuestra limitación, y porque ninguno de nosotros es capaz de eliminar el poder del mal, de la culpa, que –lo vemos– es una fuente continua de sufrimiento» (Spe Salvi, 3).

3. Ante las diversas iniciativas legislativas presentadas en el Congreso de los Diputados sobre la eutanasia y el suicido asistido, debemos recordar que la eutanasia en sentido verdadero y propiose debe entender como una acción u omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. La Iglesia siempre ha considerado la eutanasia como un mal moral y un atentado a la dignidad de la persona. San Juan Pablo II afirmaba que «de acuerdo con el Magisterio de mis predecesores y en comunión con los obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana.» (Evangelium Vitae, 65).

lunes, 21 de mayo de 2018

La Virgen María, imagen y Madre de la Iglesia I - Introducción del Misal de la Virgen


"La Virgen María, imagen y Madre de la Iglesia I"
(Misas de la Virgen María 25
Tiempo Ordinario Primera Sección)


El día 21 de noviembre de 1964, al terminar la III Sesión del Concilio Vaticano II, Pablo VI, durante la celebración de la Misa, declaró a María Santísima «Madre de la Iglesia, esto es, de todo el pueblo cristiano, tanto de fieles como de pastores, que la llaman Madre amorosísima» (AAS 56 [1965], p. 1015) Y determinó que «en adelante, todo el pueblo cristiano, con este nombre gratísimo, honre más todavía a la Madre de Dios» (ibid.).

A partir de entonces, muchas Iglesias particulares y familias religiosas empezaron a venerar a la Santísima Virgen con el título de «Madre de la Iglesia». El año 1974, para fomentar las celebraciones marianas del Año Santo de la Reconciliación (1975), se compuso esta Misa, que, poco después, en la segunda edición típica del Misal Romano, fue incorporada a las Misas votivas de Santa María Virgen (pp. 905-907).
El formulario contempla las múltiples relaciones que vinculan a la Iglesia con la Santísima Virgen, pero sobre todo celebra la función maternal que Santa María, según el beneplácito divino, ejerce en la Iglesia y en favor de la Iglesia.

Los textos eucológicos consideran especialmente cuatro momentos de la historia de la salvación:

María Madre de la Iglesia - Congregación para el Culto Divino


CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

DECRETO
SOBRE LA CELEBRACIÓN
DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA
MADRE DE LA IGLESIA
EN EL CALENDARIO ROMANO GENERAL


La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer (cf. Gálatas 4, 4), la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia. Esto estaba ya de alguna manera presente en el sentir eclesial a partir de las palabras premonitorias de san Agustín y de san León Magno. El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia. Estas consideraciones derivan de la maternidad divina de María y de su íntima unión a la obra del Redentor, culminada en la hora de la cruz.

En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cf. Juan 19, 25), aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial.

viernes, 18 de mayo de 2018

Pentecostés - Himnos de la liturgia



Vísperas

Ven, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a ti clama
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que criaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado,
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
tú eres el dedo de su diestra mano,
tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza,
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a ti, Espíritu, de ambos procedente
con viva fe y amor siempre creamos. Amén.

Oficio de lectura

jueves, 17 de mayo de 2018

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 40 - Semilla es la Palabra de Dios - San Manuel González García


SEMILLA ES LA PALABRA DE DIOS
(Lc 8,11)



El fruto de tu Comunión o de tu visita al Sagrario no puede ni debe limitarse a los minutos que allí pasas; debe durarte y servirte para todos los minutos del día, es decir, hasta la nueva Comunión o visita.
¡Pero somos tan olvidadizos! ¡Se nos disipan tan pronto los recuerdos, aun los más queridos!
Ahí te presento una sencilla industria para prevenirte contra esos olvidos tan funestos como injustos. Y consiste en compendiar lo que has dicho u oído interiormente o prometido al Jesús de tu Comunión y visita en una palabra y esforzarte en repetirla muchas, muchas veces al día, más que con los labios con el corazón. ¡Como si paladearas un caramelo!

La palabra de mi Comunión

miércoles, 16 de mayo de 2018

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 39 - Tanto tiempo con vosotros y ¿no me habéis conocido? - San Manuel González García


TANTO TIEMPO CON VOSOTROS 
Y ¿NO ME HABÉIS CONOCIDO?
(Jn 14,9)



 Que yo te vea y te conozca
Corazón de mi Jesús Sacramentado, ¡un rato en tu compañía! ¿Me lo concedes?
Mi alma tiene ansias de hablarte; está cansada de hablar con el mundo y no es oída o no es entendida. Déjame descansar hablando contigo. Tú siempre oyes y siempre entiendes, ¡qué alegría!
Después de mi Comunión de esta mañana, delante de tu Sagrario he abierto tu Evangelio para completar el placer de mi Comunión oyéndote hablar.
¡Se te oye tan bien leyendo el Evangelio! No basta verte.
Y abrí al acaso y lo que mis ojos leyeron despertó en mi alma una gran pena y una gana grande de hacerte esta pregunta: ¿Por qué fuiste tan poco conocido de tus amigos a tu paso por la tierra? ¿No viniste Tú como Luz y Luz verdadera a iluminar a todo hombre? ¿Cómo no se te veía lucir y brillar? ¿Cómo los ojos de aquellos hombres no se deslumbraban con el resplandor de la luz que brotaba de tu palabra, de tus obras, de tus miradas, de tus gestos...? Así era muchas veces; pero a pesar de esto, leo en el Evangelio ceguedades y sorderas e ignorancias que contristan y confunden.
En esa página que he leído hoy, ese contraste o paradoja salta a la vista y hiere el corazón.
En una misma hoja encuentro hombres que, por estar lejos, no te conocían y ansiaban conocerte, y hombres que, por estar cerca, debían conocerte y no te entendían.

Los que te ven y no te conocen

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