sábado, 24 de junio de 2017

Domingo XII (ciclo a) Guión Litúrgico


ENTRADA: 
Nos encontramos en el domingo, el "Día del Señor, reunidos en su nombre, para la celebración de la Eucaristía, la proclamación del misterio pascual de Cristo hasta que Él venga de nuevo. Por medio de ella entramos en el dinamismo del amor sin condiciones.
 Con alegría y disposición interior, nos ponemos de pie para comenzar esta celebración  cantando:

LECTURAS:
Las Sagradas Escrituras nos invitan a confiar en la providencia de Dios y sostenidos por esta confianza anunciar la buena noticia a todos los hombres. Recibámosla con espíritu abierto

ORACIÓN DE LOS FIELES:

viernes, 23 de junio de 2017

El Sagrado Corazón de Jesús - Su devoción (grabación)

Sagrado Corazón de Jesús - Guión Litúrgico


Entrada
Hoy la Iglesia celebra, con toda alegría y mucha devoción, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Nos unimos a esta celebración, recordando tantas veces que hemos recurrido a la ayuda de nuestro Dios, en la advocación de su Sagrado Corazón. Agradecidos por todos los bienes y consuelos recibido de Jesús, como Iglesia que somos, nos unimos en ésta solemne celebración, cantando…

Lecturas:
Unamos nuestro corazón al Corazón misericordioso de Jesús, escuchando atentamente estas lecturas.

Oración de los fieles:

jueves, 22 de junio de 2017

Los Santos Tomás Moro y Juan Fisher ¿Murieron en vano? - Mons. Samuel Aquila

Tomás Moro y Juan Fisher ¿murieron en vano? 
S.E.R. Samuel J. Aquila
Arzobispo de Denver



La idea de que debe permitirse a los católicos volverse a casar y recibir la comunión no empezó con la carta que firmaron el Cardenal Kasper y otros miembros del episcopado alemán en 1993.
El episcopado de otro país – Inglaterra – fue pionero en este experimento en doctrina cristiana hace unos 500 años. El asunto que se trataba entonces no era si cualquier católico podía volverse a casar, sino si el rey podía, porque su esposa no le había dado un hijo varón.
Al igual que aquellos que abogan por la comunión para los que se han vuelto a casar por lo civil, los obispos ingleses estaban incómodos con la idea de aceptar el divorcio y el nuevo casamiento abiertamente. En su lugar, eligieron modificar la ley a las circunstancias individuales del caso al que se enfrentaban, concediendo al Rey Enrique VIII una “anulación” — de manera fraudulenta y sin la aprobación de Roma.
Si “el heroísmo no es para el cristiano corriente”,  como dice el Cardenal alemán Walter Kasper, ciertamente no lo era para el Rey de Inglaterra.  En cambio, cuestiones de felicidad personal y el bienestar de un país fueron los sólidos argumentos que sirvieron al divorcio de Enrique. Y el Rey difícilmente podría molestarse en dejar de comulgar como resultado de un matrimonio irregular.
El Cardenal Wolsey de Inglaterra y todos los obispos del país, a excepción del Obispo John Fisher de Rochester, apoyaron el intento del rey de deshacer su primer – y legítimo – matrimonio. Al igual que  Fisher, Tomás Moro– un laico y canciller del Rey  – también le negó su apoyo. Ambos fueron martirizados y posteriormente canonizados.
En pública defensa de la indisolubilidad del matrimonio del rey, Fisher sostuvo que “este matrimonio del rey y la reina no podía ser disuelto por ningún poder, humano o divino”. Por este principio, dijo, estaba dispuesto a dar su vida. Fisher continuó señalando que Juan Bautista no vio otro modo “de morir más gloriosamente que por causa del matrimonio,” a pesar del hecho de que el matrimonio entonces “no era tan santo en aquel tiempo como lo es ahora por el derramamiento de la sangre de Cristo.”
Como Tomás Moro y Juan Bautista, Fisher fue decapitado, y al igual que ellos, es llamado santo.

Oración para la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús - León XIII

Esta oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús fue escrita por el Papa León XIII, y el Papa Pío XI ordenó que esta consagración se rezase el último Domingo de Octubre (Día de Nuestro Señor Jesucristo Rey).

ACTO DE CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS




Jesús, dulcísimo Redentor del género humano, míranos postrados humildemente delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de estar más firmemente unidos a ti, he aquí que, hoy día, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

  
Muchos, Señor, nunca te conocieron; muchos te desecharon al quebrantar tus mandamientos; compadécete, Jesús, de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Santo Corazón. Sé Rey, ¡Señor!, no sólo de los fieles que jamás se separaron de ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, no sea que perezcan de miseria y de hambre.

  
Sé Rey de aquéllos a quienes engañaron opiniones erróneas y desunió la discordia; tráelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que luego no quede más que un solo rebaño y un solo pastor.
  

Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo. A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.

Cartas del diablo a su sobrino VIII - C.S. Lewis



VIII
Mi querido Orugario:
¿Conque tienes "grandes esperanzas de que la etapa religiosa del paciente esté finalizando", eh? Siempre pensé que la Academia de Entrenamiento se había hundido desde que pusieron al viejo Babalapo a su cabeza, y ahora estoy seguro. ¿No te ha hablado nadie nunca de la ley de la Ondulación?
Los humanos son anfibios: mitad espíritu y mitad animal. (La decisión del Enemigo de crear tan repugnante híbrido fue una de las cosas que hicieron que Nuestro Padre le retirase su apoyo.) Como espíritus, pertenecen al mundo eterno, pero como animales habitan el tiempo. Esto significa -que mientras su espíritu puede estar orientado hacia un objeto eterno, sus cuerpos, pasiones y fantasías están cambiando constantemente, porque vivir en el tiempo equivale a cambiar. Lo más que pueden acercarse a la constancia, por tanto, es la ondulación: el reiterado retorno a un nivel de que repetidamente vuelven a caer, una serie de simas y cimas. Si hubieses observado a tu paciente cuidadosamente, habrías visto esta ondulación en todos los aspectos de su vida: su interés por su trabajo, su afecto hacia sus amigos, sus apetencias físicas, todo sube y baja. Mientras viva en la tierra, períodos de riqueza y vitalidad emotiva y corporal alternarán con períodos de aletargamiento y pobreza. La sequía y monotonía que tu paciente está atravesando ahora no son, como gustosamente supones, obra tuya; son meramente un fenómeno natural que no nos beneficiará a menos que hagas buen uso de él.
Para decidir cuál es su mejor uso, debes preguntarte qué uso quiere hacer de él el Enemigo, y entonces hacer lo contrario. Ahora bien, puede sorprenderte aprender que, en Sus esfuerzos por conseguir la posesión permanente de un alma, se apoya más aún en los bajos que en los altos; algunos de Sus favoritos especiales han atravesado bajos más largos y profundos que los demás. La razón es ésta: para nosotros, un humano es, ante todo, un alimento; nuestra meta es absorber su voluntad en la nuestra, el aumento a su expensa de nuestra propia área de personalidad. Pero la obediencia que el Enemigo exige de los hombres es otra cuestión. Hay que encararse con el hecho de que toda la palabrería acerca de Su amor a los hombres, y de que Su servicio es la libertad perfecta, no es (como uno creería con gusto) mera propaganda, sino espantosa verdad. Él realmente quiere llenar el universo de un montón de odiosas pequeñas réplicas de Sí mismo: criaturas cuya vida, a escala reducida, será cualitativamente como la Suya propia, no porque Él las haya absorbido sino porque sus voluntades se pliegan libremente a la Suya. Nosotros queremos ganado que pueda finalmente convertirse en alimento; Él quiere, siervos que finalmente puedan convertirse en hijos. Nosotros queremos sorber; Él quiere dar. Nosotros estamos vacíos y querríamos estar llenos; Él está lleno y rebosa. Nuestro objetivo de guerra es un mundo en el que Nuestro Padre de las Profundidades haya absorbido en su interior a todos los demás seres; el Enemigo desea un mundo lleno de seres unidos a Él pero todavía distintos.

miércoles, 21 de junio de 2017

Aquello que se ha dado en llamar “el espíritu del Concilio”, que es contrario al Concilio mismo - Mons. Héctor Aguer

Reflexión de S.E.R. Mons. Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata,
en el programa "Claves para un Mundo Mejor"
(18 de mayo de 2017) 



Hoy quiero contarles una experiencia que he tenido recientemente y, a partir de ella, hacer un comentario. Hace poco recibí la consulta de un católico del interior del país que había oído a su párroco, en la misa dominical, decir en la homilía que ya no hay distinción entre lo sagrado y lo profano porque la Iglesia, según ese sacerdote, ha mandado salir al mundo y se ha identificado con él, de modo que ya no hay más distinción entre sagrado y profano. Le contesté obviamente a este señor parte de lo que les voy a expresar ahora a ustedes.

Esta distinción entre lo sagrado y lo profano viene desde la edad de piedra, por decirlo de algún modo, y si uno consulta una fenomenología de la cultura, una fenomenología de la religión, verá que siempre, siempre, el hombre ha comprendido que una cosa es lo que pasa aquí abajo y otra cosa es la relación con lo que los antiguos llamaban “el poder” o sea “el poder divino” o sea Dios, el mundo de Dios.

Además siempre ha habido, también desde tiempos inmemoriales, acciones sagradas, o sea dirigidas a Dios, distintas de las acciones cotidianas de los hombres. La confusión viene de los años posteriores al Concilio Vaticano II, pero no del mismo Concilio sino de aquello que se ha dado en llamar “el espíritu del Concilio”, que es contrario al Concilio mismo. Benedicto XVI ha insistido en que el Concilio debe ser leído a la luz de la gran tradición de la Iglesia, y si uno lee los documentos del Concilio Vaticano II, con todo su afán de reforma de la Iglesia, advierte una analogía con otros momentos históricos. Pienso, por ejemplo en lo que significó el Concilio de Trento para la gran reforma católica del siglo XVI; podríamos decir que lo es el Concilio Vaticano II para la gran renovación de la Iglesia a fines del Siglo XX y que continúa hoy día. Pero es una estafa hablar del “espíritu del Concilio” y hacer decir al Concilio lo contrario de lo que dijo.

¿Cómo es posible que no se reconozcan que existen realidades sagradas como la Santísima Eucaristía, por ejemplo, o la Santa Misa, o el hecho de la oración? En la oración el hombre se pone en comunicación con Dios y es eso algo distinto a la relación que uno tiene con las personas que le rodean o la intervención en acontecimientos propiamente humanos de cualquier carácter de cualquier parte, aunque sean óptimos.

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